¿Qué sucede con un crédito con privilegio especial si con la venta del bien afecto no se cubre el importe del crédito?

La constitución de garantías reales para asegurar la efectividad de un derecho de crédito confiere a su titular un refuerzo de su posición, tanto al permitirle ante su impago promover el procedimiento de realización de valor legalmente previsto, como al otorgarle un privilegio para el cobro con lo obtenido en dicha realización forzosa.

Sin embargo, cuando el deudor ha sido declarado en concurso de acreedores, si tras la realización de la garantía, no se cubre la totalidad del crédito, respecto de ese remanente no satisfecho operan las reglas generales de clasificación de créditos.

Los titulares de un crédito garantizado con una hipoteca (u otro derecho real), en el caso de que su deudor sea declarado en concurso de acreedores, gozan de la condición de acreedores con privilegio especial, conforme al artículo 90.1.1º de la Ley Concursal. Esta consideración no impide que, con las limitaciones del artículo 56 de la Ley Concursal para los casos en que el bien gravado esté afecto a la actividad empresarial o profesional del deudor, pueda instarse la ejecución de la hipoteca. En cualquier caso, el artículo 57.3 de la Ley Concursal prevé que:

Abierta la fase de liquidación, los acreedores que antes de la declaración de concurso no hubieran ejercitado estas acciones perderán el derecho de hacerlo en procedimiento separado. Las actuaciones que hubieran quedado suspendidas como consecuencia de la declaración de concurso se reanudarán, acumulándose al procedimiento de ejecución colectiva como pieza separada.”

Esto supone que la realización del bien se hará dentro de la liquidación, ya sea en el marco de un plan de liquidación aprobado con sujeción a las reglas contenidas en el artículo 148 de la Ley Concursal, ya sea siguiendo las reglas legales del artículo 149 de la Ley Concursal. De este modo, si se opta por la realización del bien hipotecado, aisladamente o con otros activos del deudor, con lo obtenido (el precio alcanzado con la realización o venta del bien, si se enajenó aisladamente, o la parte proporcional del precio obtenido por la realización del conjunto de activos, que corresponda al bien hipotecado, cuando se haya enajenado junto con otros bienes) deberá pagarse el crédito garantizado con la hipoteca (artículo 155.1 de la Ley Concursal), y está realización dará lugar a la cancelación de la carga. Sin perjuicio de que la parte del crédito hipotecario no satisfecho con lo obtenido por la realización del bien hipotecado, continuará reconocido dentro de la masa pasiva del concurso, con la calificación que corresponda.

Resumiendo, una vez realizada la garantía, la parte de crédito no satisfecha se reconoce conforme a la clasificación que le es propia, ya sea la de privilegio general, ordinario o subordinado. El Tribunal Supremo, en su sentencia de fecha 28 de mayo de 2018, ha reafirmado esta posición que ya manifestaba, entre otras, en su sentencia 491/2013, de 23 de julio.

 

 

 

 

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