Iniciado el concurso no hay marcha atrás

A diferencia de lo que ocurren en los procedimientos declarativos, en los que actúa, como regla general, el principio dispositivo; en el procedimiento concursal ese principio dispositivo no se reconoce, vinculándose la declaración del concurso no a que el deudor lo inste, sino a que se acredite la situación de insolvencia.

Como nos recuerda la Sentencia 90/2019, de fecha 13 de mayo de 2019, de la Sección 15ª de la Audiencia Provincial de Barcelona:

Las causas de conclusión del concurso se regulan en el artículo 176 de la Ley Concursal, entre ellas no se recoge, para el concurso voluntario, ni el desistimiento, ni la renuncia a la acción por parte del deudor. Las únicas causas de conclusión que podrían vincularse a la voluntad del deudor serían el completo pago a los acreedores o la solvencia del deudor.

En los supuestos de concurso necesario, el artículo 19 de la LC regula las circunstancias en las que podría no declararse el concurso, siempre vinculadas a que no se conozcan otros acreedores o no se acredite el presupuesto objetivo del concurso.

En el concurso voluntario el deudor pone de manifiesto su situación de insolvencia actual o inminente, es decir, su incapacidad para hacer frente al pago de sus obligaciones ordinarias.

Acreditado ese presupuesto, el tribunal debe declarar el concurso.”

Aunque la Disposición Adicional 5ª de la Ley Concursal establece que “en lo no previsto en esta Ley será de aplicación lo dispuesto en la Ley de Enjuiciamiento Civil“, no es necesario acudir a las normas de la LEC por cuanto la normativa concursal, como se indica anteriormente, tiene disposiciones específicas sobre terminación normal o anormal del concurso

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