Los descuentos a los empleados tienen la consideración de más retribución

El descuento aplicado por una empresa, en la adquisición de los productos que comercializa, a sus trabajadores tiene la consideración de rendimiento del trabajo en especie, al ser una operación a un precio inferior al normal de mercado. Excepto que otros colectivos distintos a los trabajadores (y sus familiares) puedan disfrutas de los mismos descuentos, en cuyo caso no existiría retribución en especie para los empleados.

La Dirección General de Tributos (en adelante, DGT) analiza la cuestión en la respuesta a la consulta vinculante V0341-19, de fecha 15 de febrero de 2019, partiendo del artículo 17.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, LIRPF), que define los rendimientos del trabajo como:

todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas

En relación con el artículo 42.1 LIRPF que determina:

constituyen rentas en especie la utilización, consumo u obtención, para fines particulares, de bienes, derechos o servicios de forma gratuita o por precio inferior al normal de mercado, aun cuando no supongan un gasto real para quien las conceda”.

Añadiendo además que:

“cuando el pagador de las rentas entregue al contribuyente importes en metálico para que éste adquiera los bienes, derechos o servicios, la renta tendrá la consideración de dineraria”.

Respecto a la valoración de esta retribución en especie, al corresponderse con la actividad habitual desarrollada por la entidad, su determinación se efectuará conforme con la norma de valoración recogida en el artículo 43.1.1º f) de la LIRPF, donde se establece que:

cuando el rendimiento del trabajo en especie sea satisfecho por empresas que tengan como actividad habitual la realización de las actividades que dan lugar al mismo, la valoración no podrá ser inferior al precio ofertado al público del bien, derecho o servicio de que se trate”.

A estos efectos, añade en un segundo párrafo que:

Se considerarán ordinarios o comunes los descuentos que sean ofertados a otros colectivos de similares características a los trabajadores de la empresa, así como los descuentos promocionales que tengan carácter general y se encuentren en vigor en el momento de satisfacer la retribución en especie o que, en otro caso, no excedan del 15 por ciento ni de 1.000 euros anuales”.

El artículo 48 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo (en adelante, RIRPF), dispone que se considerarán descuentos ordinarios o comunes:

“1. Los descuentos que sean ofertados a otros colectivos de similares características a los trabajadores de la empresa;

2. los descuentos promocionales que tengan carácter general y se encuentren en vigor en el momento de satisfacer la retribución en especie;

3. cualquier otro distinto a los anteriores siempre que no excedan del 15 por ciento ni de 1.000 euros anuales”.

De acuerdo con lo hasta aquí expuesto, no existirá retribución en especie para los trabajadores de la empresa por el descuento obtenido en la adquisición de bienes o servicios si éste se correspondiese con alguno de los descuentos ordinarios o comunes señalados, constituyendo retribución en especie los excesos sobre los mismos.

Para finalizar, debemos recordar que, en el supuesto que finalmente los descuentos aplicados tengan la consideración de retribución en especie, de conformidad con el artículo 99 de la LIRPF y el artículo 76 del RIRPF la empresa tiene la obligación de retener e ingresar a cuenta del IRPF.

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