El inventario de bienes y derechos tiene una función predominantemente informativa

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, en su Sentencia de fecha 9 de octubre de 2018, señala que la función del inventario es predominantemente informativa, a fin de que los acreedores puedan conocer con qué bienes y derechos cuenta el concursado para cumplir una posible propuesta de convenio, o cuál sería el resultado económico previsible que traería, en la práctica, la liquidación de su patrimonio.

De conformidad con el artículo 75.2.1º de la Ley Concursal el inventario de la masa activa es el primero de los documentos que se adjuntan al informe de la administración concursal. Este inventario se ha de referir al día anterior a la fecha de emisión del informe de la administración, y debe elaborarse a tenor de lo dispuesto en el artículo 82 de la Ley Concursal.

Sólo deben incluirse en el inventario los bienes propiedad del concursado. El Código Civil en su artículo 449 establece una presunción de posesión respecto de las cosas muebles que se encuentren en un bien inmueble, pero esa presunción es de posesión y no de propiedad, y además cede ante una prueba indiciaria en contra.

Debemos recordar que no basta como prueba de la existencia de un activo un mero apunte contable. Este puede ser un indicio, pero no es prueba determinante.

Corresponde a la administración concursal determinar qué bienes y derechos integran la masa activa. Esta actividad es de suma importancia, pues permite conocer de qué activo dispone el concursado, lo que tiene gran relevancia, tanto en el caso de que el concurso termine por convenio, como si conduce a la liquidación.

La jurisprudencia ha reconocido que no se puede establecer un paralelismo entre el listado de acreedores (que define la masa pasiva) y el inventario (que define la masa activa), por las siguientes razones:

1. El inventario no tiene por objeto determinar con exactitud la masa activa, como ocurre con el listado de acreedores, sino informar sobre ella.

2. El inventario tiene un carácter dinámico en la medida en que el concursado puede enajenar bienes y derechos y adquirir otros durante el concurso, además de los resultados que pueden arrojar las acciones de reintegración como cauce procesal para la recuperación de bienes que salieron indebidamente de la masa activa.

3. El inventario no confiere un título traslativo del dominio a quien no lo tiene, pues ni crea ni extingue derechos. De modo que incluir un derecho de crédito o un bien en el inventario no constituye una declaración judicial acerca de la titularidad del bien o el derecho de que se trate.

4. Mientras que la lista de acreedores, con la excepción de las modificaciones derivadas de las previsiones de los artículos 97, 97 bis y 97 ter de la Ley Concursal, determina de manera definitiva la composición de la masa pasiva, que ya no podrá ser combatida, el inventario tiene naturaleza informativa, por lo que la inclusión en dicho documento de un bien o derecho no constituye un título de dominio diferente a los previstos en el artículo 609 del Código Civil.

Por tanto es compatible la inclusión de bienes y derechos dentro del inventario con un posible litigio sobre tales derechos, en un juicio declarativo dentro del concurso o incluso fuera de él, de acuerdo con las reglas previstas en los artículos 50, 51 y 54 de la Ley Concursal.

En el supuesto que se hubiera impugnado el inventario por el cauce del incidente concursal (artículo 196.4 de la Ley Concursal), la misma parte no podrá alegar la titularidad del bien o derecho al estar ante cosa juzgada.

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